“Un gran diseño no venderá un mal producto, pero permitirá a un gran producto alcanzar su máximo potencial.”
Thomas J. Watson Jr., presidente de IBM 1952–1971
¿Qué es una auditoria en diseño?

Manuel Lecuona López - División de Investigación y Gestión del Diseño IGD- Instituto de Diseño para la Fabricación y Producción Automatizada IDF.


Una auditoria en diseño sencillamente es un auto-conocimiento que la empresa aborda sobre su situación interna respecto del diseño y en relación al medio. Por lo tanto, es una evaluación de los recursos disponibles para corregir carencias detectadas, con lo que se podrá responder a cuestiones como si ¿es diseño lo que necesitamos?, o ¿que tipo de diseño necesitamos?, ¿si estamos ante una necesidad puntual o regular?, si ¿requerimos de una intervención particular o general?, o si ¿disponemos de recursos internos?...

Como herramienta de diagnosis, la auditoria en diseño aporta un importante volumen de información sobre las deficiencias y problemas, sobre los recursos y necesidades… pero en ningún caso aportará las soluciones, por lo que será necesario realizar una programación de las actuaciones en diseño. Esto viene a decir que la auditoria en diseño no cumple una finalidad en sí misma, sino que es un instrumente inevitable para poder tomar decisiones sobre diseño de manera específica a las características de la empresa auditada y del entorno en que está insertada.

Por lo tanto, la auditoria necesita de un formulario donde estén recogidos todos aquellos aspectos básicos o vitales para el desarrollo y supervivencia del diseño. Así, el primer paso será plantear ese formulario. Al respecto podemos trabajar con distintos modelos, que deberán adecuarse a dos premisas: la especificidad derivada del sector en que opere la empresa y perfil de la misma, dado que no será lo mismo una empresa industrial de producto final que una editora. Ambas necesitan recursos distintos y ambas pueden moverse en sectores distintos. Así pues, sintonizar el formulario de la auditoria a las características del modelo empresarial y sectorial es crucial.

Una vez preparado el formulario, debemos asegurarnos que la empresa a explorar desea realmente la auditoria, que realmente existe por parte de la empresa (concretamente de la dirección) un compromiso con el diseño. Si no es así, recabar los datos demandados en el formulario no podrá ultimarse. Sin datos sobre nuestro problema estaremos ante un problema enfermo, del que no sabemos nada de las causas que están provocando efectos no deseados y por lo tanto no podremos formular conclusiones al respecto.

Superada esta cuestión, sea cual sea el tamaño de la empresa a auditar, y siempre que la dirección de la empresa prevea que va a involucrar a otras personas para cumplimentar los datos, deberemos explicar estas personas que vamos a hacer, por qué, que es lo que se espera y que repercusión tiene la auditoria sobre las distintas personas implicadas en su desarrollo. El objetivo es centrar claramente la auditoria en el marco de la empresa y sus repercusiones en misma.

La implementación de datos puede revestir diferentes formatos, que sea íntegramente contestada por la dirección, que sean distintas personas bajo la supervisión de la dirección, que se delegue en las personas responsables de las áreas a analizar… En todos los casos será imprescindible que estemos presentes en ese acto, que formulemos claramente las preguntas incluso explicando que es lo que pretendemos medir o explicando que es lo que estamos demandando. En ningún caso el formulario se responde de forma autónoma por parte del auditado.

Recabar documentación aneja como material gráfico, estadísticas... y realizar una visualización de las diferentes áreas que se hayan visto recogidas en el formulario siempre es aconsejable. El objeto de esta visualización es verificar la percepción que nos hemos hecho y poder certificar que la estimación es adecuada o si debemos matizarla.

Antes de comenzar el análisis de los datos es necesario pasarlos a limpio. Con ello hacemos una relectura del entorno a analizar, verificamos que todos los datos reflejados están de acuerdo a las preguntas y que no necesitamos replantear alguna cuestión que no haya estado bien cifrada en su momento.

Llegados aquí, comenzaremos el análisis del formulario. Al respecto pueden establecerse varias estrategias, pues no se trata de un informe automático, sino más bien de una conclusión en función de la empresa. Las conclusiones pueden ser ordenadas siguiendo la estructura del propio formulario, podemos hacer una matriz valorativa de cada no de los apartados antes de la descripción de los mismos, se pueden enumerar por importancia o relevancia los aspectos detectados, se puede seguir un guión que proyecte los datos reseñados a un modelo referencia. En todos los casos es un enunciado de las causas que están provocando efectos no deseados, podremos incluso incorporar conceptos que la empresa no conozca o no opere con ellos, pero en ningún caso haremos planteamientos de acciones a tomar al respecto.

El informe deberá permitirnos esbozar una programación de las acciones a tomar sobre el diseño, derivado de los datos estudiados anteriormente. Es decir, podremos establecer la hipótesis de elaborar la programación del diseño a cuatro niveles: estratégico, políticas, programas y proyectos. Los cuatro son imprescindibles y no podremos aventurar acciones con garantías si no se han programado las cuestiones oportunas en los niveles precedentes.

La transmisión de los resultados debe siempre realizarse personalmente, explicando o reseñando aquellos aspectos que podremos considerar como más importantes o transcendentales para las acciones a emprender.

 

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