“Un gran diseño no venderá un mal producto, pero permitirá a un gran producto alcanzar su máximo potencial.”
Thomas J. Watson Jr., presidente de IBM 1952–1971
Auditoría de producto

Silvia Rodríguez Vives


Una auditoria de producto se plantea la coherencia de la oferta de una empresa con referencia a su estrategia y a los consumidores a los que se dirige. En cierta medida, supone una reflexión sobre la situación en la que se encuentra la propia empresa en cuanto a su producto. Esta práctica es aconsejable para aquellas empresas con una amplia oferta, con una renovación de producto bastante rápida o de temporada y/o que se encuentren en una fase de reorganización de objetivos y estrategia o deseen iniciar una nueva gama de productos. 

Básicamente responde a la pregunta: ¿Es mi cartera de productos adecuada a la estrategia y objetivos de mi empresa? Y debe proponer soluciones para conseguirlo, ya que el objetivo de la auditoria de producto es la generación de las acciones necesarias para la racionalización, reestructuración y actualización de la gama de productos de la empresa de un modo acorde con la estrategia de a misma. 

Es posible realizar esta auditoria de modo interno, aunque una visión externa de la gama de producto probablemente sea más enriquecedora. De todos modos, hemos de ver esta reflexión desde diversos puntos de vista, el externo es importante, pero a nivel interno es indispensable la colaboración de varios departamentos implicados con la estrategia de la empresa y con el producto y su comercialización. Cabe también la posibilidad de incorporar al consumidor final en el análisis de la gama. 

Las fases que debe contemplar una auditoria de estas características son las siguientes:


  1. Diagnóstico de la oferta: análisis, clasificación, evaluación del producto y detección de necesidades de la empresa.
    Se trata de determinar una estructura de gama en función su estética, funcionalidad, teniendo en cuenta las tendencias de la oferta de este tipo de producto y el consumidor al que se dirigen. Se realiza la clasificación del producto según las mismas, detectando con ello, los segmentos o nichos no cubiertos y por lo tanto necesidades dentro de la gama, e identificando los productos estrella de la empresa o con fuerte potencial para el consumidor, así como los productos que aportan un valor marginal a la cartera (obsolescencia estética, redundancia o solapamiento dentro de la gama, etc.).
  2. Estudio de mercado: valoración del producto por el consumidor final.Paralelamente, es interesante realizar una investigación de mercado, sometiendo a una muestra representativa de consumidores finales en el ámbito nacional la gama de las empresas participantes para determinar las percepciones del usuario final de los productos.
  3. Plan de producto: El objetivo de esta fase es definir las características estéticas, técnicas  y el proceso de producción y decoración de los nuevos productos o líneas que han de añadirse para completar la gama, conseguir su extensión y constituir un instrumento de diferenciación y valor añadido para la empresa.

 

Es aconsejable que en la auditoria también se incorporen, aparte de las implicaciones en cuanto al diseño y desarrollo de nuevos productos, las bases para mejorar el posicionamiento de los productos existentes en cartera potenciando las herramientas de comunicación de la empresa y su oferta, y la imagen de marca.


Año 2006

 

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