“Un gran diseño no venderá un mal producto, pero permitirá a un gran producto alcanzar su máximo potencial.”
Thomas J. Watson Jr., presidente de IBM 1952–1971
Las administraciones como demandantes de diseño

Ddi - Sociedad Estatal para el Desarrollo del Diseño y la Innovación


A través de la recaudación de los impuestos y su posterior administración en forma de servicios a los ciudadanos, el sector público se hace presente en multitud de aspectos de la vida de las personas físicas y las personas jurídicas. El grado de eficiencia y accesibilidad de la Administración y sus servicios es un factor importante para el dinamismo de una sociedad y la calidad de vida de sus ciudadanos.

En todos los ámbitos de actuación, la Administración en sus diversos niveles necesita dar forma a sus productos (servicios, en la mayoría de los casos) y transmitir sus valores de cara al mercado (la sociedad). Tanto en sanidad como en enseñanza, comunicaciones, justicia, legislación, política, ocio o cultura, la administración requiere los servicios de diseñadores de las distintas disciplinas.

La integración del diseño en las actuaciones y en la política de compras de las Administraciones Públicas, por acción u omisión, tienen gran visibilidad e impacto; por ello, merece ser gestionada con prudencia y con conocimiento. Para el diseñador que recibe el encargo, se convierte en un escaparate inestimable; para el administrado, se puede convertir en una fuente de satisfacción o en una fuente de problemas, según los casos; pero en cualquier caso, es un referente que tiende a ser imitado.

Las buenas prácticas en cuanto al diseño e implantación de servicios por parte de las Administraciones Públicas contribuyen a mejorar la competitividad del país, la sostenibilidad de su economía y el bienestar de la sociedad, con repercusiones directas en aspectos tales como:

 

  • garantizar la inclusión de todos los ciudadanos al margen de sus capacidades,

  • aumentar la transparencia, la eficacia de la Administración y, por tanto, la confianza de los ciudadanos,

  • agilizar las cargas y trámites administrativos tanto de personas como de empresas.

 

 

¿Qué diseño requiere la Administración Pública?

Diseño gráfico aplicado a

  • formularios,

  • comunicación: folletos, anuncios, internet,…

  • señalización de calles, edificios,…

  • símbolos: logotipos y sus aplicaciones, programas de identidad corporativa…

 

Diseño de producto

  • mobiliario: urbano, de oficina, sanitario, para exposiciones,...

  • indumentaria: uniformes,

  • transporte: trenes, tranvías, autobuses...

 

Diseño de servicios

  • atención sanitaria, atención al ciudadano en general,

  • servicios culturales o de gestión.

 

Diseño del entorno

  • espacios de atención al público y espacios de trabajo,

  • paisaje urbano

 

 

¿Qué criterios tiene que observar la Administración Pública a la hora de contratar servicios de diseño?

Los objetivos que persigue la Administración a la hora de contratar servicios de diseño no difieren mucho de los que mueven a una organización privada, y son de dos tipos:

Tangibles

  • eficiencia: el objetivo,

  • funcionalidad,

  • accesibilidad,

  • economía.

 

Intangibles

  • posicionamiento,

  • diferenciación,

  • capacidad de atracción.

 

Uno de los campos donde los beneficios del buen uso del diseño pueden ser más evidentes es el de la administración electrónica y el uso efectivo de las TIC. Durante la presidencia británica de la UE, los diversos países miembros acordaron el Plan de Acción de Administración Electrónica 2010: un loable esfuerzo por trabajar coordinadamente en la misma dirección y compartir experiencias y mejores prácticas entre todos los países, lo que finalmente aportará una serie de ventajas a los ciudadanos, las empresas, las administraciones públicas y las economías europeas.

Otro aspecto relevante es el de garantizar la movilidad y la autonomía de todos los ciudadanos -al margen de sus capacidades puntuales- en los distintos servicios y entornos, ya sean virtuales o reales: comunicación, señalización, transportes, edificios públicos, viviendas, espacios urbanos,…

Planteado en principio como la eliminación de barreras físicas para adecuarse a las necesidades de un determinado colectivo social, la accesibilidad ha devenido en un concepto más amplio y universal, generalizable a todo tipo de espacios, productos y servicios y que goza en la actualidad de un valor y un reconocimiento generales, ya que nos hace la vida más fácil al conjunto de la ciudadanía. Es el concepto Diseño para todos. Así, los rebajes de las aceras, los autobuses de plataforma baja, los mensajes luminosos acompañando a los acústicos en el metro, … daban respuesta, en un principio, a las necesidades de unos pocos, pero enseguida han pasado a ser un beneficio para todos.

 


¿En qué se diferencia el cliente Administración Pública del cliente privado?

En la práctica, no es mucha la diferencia porque, al fin y al cabo, quienes realizan y supervisan el encargo son personas y, por lo tanto, tienen los mismos vicios y virtudes que los demás clientes:

 

  • La capacidad de emocionarse: con ello cuentan los diseñadores para convencer e incluso entusiasmar con sus ideas. La complicidad, la sintonía entre cliente y proveedor es requisito imprescindible para convertir al gestor de diseño en el “design champion”, el que liderará el proyecto internamente y será capaz de trasladar dicha emoción a las restantes esferas de la organización para una correcta implantación del proyecto.

  • El gusto personal: reducir el diseño a una cuestión meramente formal tiene el inconveniente de que, por un lado, se banaliza el componente técnico y, por lo tanto, se tiende a pensar que los costes son siempre excesivos, y por otro lado, se autoriza la opinión al mismo nivel que el criterio profesional, reduciendo la valoración del trabajo a un simple asunto de gusto personal.

  • Las normas de contratación pública: el principio de universalidad en las ofertas públicas tiende a interpretarse en temas de diseño de forma literal, sin tener en cuenta la especificidad de los servicios de diseño. Por ejemplo, existe la costumbre de lanzar convocatorias abiertas para buscar el logotipo de una institución, sin tener en cuenta que éste, como pieza clave de la identidad corporativa, tiene que ser concebido con un enfoque técnico y no sólo artístico.

  • El proceso administrativo: los procesos de evaluación utilizados por la Administración tienen que ajustarse a un formato estándar que no siempre resulta adecuado para una compra de intangibles, en la cual precio y cantidad no son los únicos componentes a considerar para un juicio acertado.

 

 

¿Qué debe hacer la Administración Pública para una adecuada contratación de diseño?

De nuevo, como cualquier otra organización, la Administración Pública deberá procurar racionalizar el proceso de toma de decisiones relativo al diseño. Y ello, con dos herramientas básicas:

 

  • La formación de los responsables: existen hoy día programas de formación adecuados para que las personas que tienen que ejercer la responsabilidad de la contratación de diseño por parte de una gran entidad (o pequeña) adquieran los conocimientos suficientes para adquirir criterio. En el caso de que no exista en la región un programa adecuado, se puede contratar a un centro con experiencia una formación ad-hoc. Alternativamente, las organizaciones de todo tipo tienen que ir incorporando a sus plantillas a profesionales con conocimientos en diseño. En cualquier caso, es importante que una vez designada la persona al frente del diseño en la organización, su papel, su responsabilidad y su autoridad tienen que quedar bien delimitadas para que la inversión efectuada encuentre un buen retorno.

  • El consejo externo: las organizaciones más pequeñas, en las que la contratación de diseño sea ocasional, pueden apoyarse en otras instituciones especializadas que les ayuden en la toma de decisiones relativas al diseño. Los centros de diseño, o subsidiariamente las asociaciones de diseñadores e incluso los centros de formación, pueden cumplir con este papel a un coste razonable. En particular, éstos son los socios apropiados a la hora de lanzar una convocatoria, definir las bases de un concurso restringido y su oportunidad, redactar los pliegos de condiciones de un encargo o proceder a la selección de diseñadores cuando no se dispone internamente de los recursos adecuados para ello.

 

En definitiva, la utilización del diseño por parte de las Administraciones Públicas puede tener consecuencias –mejores o peores- sobre la seguridad, el confort, la salud, el acceso a la información, el grado de autonomía personal, la igualdad de oportunidades,…, por lo que no debe considerarse un aspecto secundario o de rango menor en la configuración de los servicios públicos.

En este sentido, otra labor de los centros de promoción de diseño y del resto de agentes que conforman el sistema del diseño español es contribuir a la información de la ciudadanía en general, de manera que usuarios y consumidores tengamos un actitud más exigente y una opinión más formada respecto a los asuntos del diseño y tomemos conciencia de las ventajas y valores que puede aportarnos el buen uso del diseño y de las repercusiones negativas o la pérdida de oportunidades que conlleva su mal uso o el “no diseño”.

Junio 2006


Bibliografía

I Plan Nacional de Accesibilidad 2004 – 2012 Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
www.mtas.es
Design Council

 

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