“Un gran diseño no venderá un mal producto, pero permitirá a un gran producto alcanzar su máximo potencial.”
Thomas J. Watson Jr., presidente de IBM 1952–1971
La gestión del diseño

Jordi Montaña e Isa Moll - Cátedra ESADE de Gestión de Diseño


Las especiales características del diseñador industrial, situado entre el marketing y la ingeniería de producto, entre el usuario y el productor, lo convierten en una figura esencial para la optimización del proceso de desarrollo de productos.

En un mundo complejo tecnológicamente y con unas exigencias de mercado que difícilmente pueden hacerse explícitas de forma simple, se hace necesaria una organización muy flexible y muy creativa. La propia ínterdisciplina o más bien pluridisciplina que representa el diseño puede muy bien servir para liderar grupos de trabajo creativos, capaces de resolver problemas complejos. Un famoso diseñador norteamericano, Charles Eames, cuando le preguntaban dónde estaban los límites del diseño industrial solía responder con otra pregunta: “¿Cuáles son los límites de su problema?” No hay límites definidos para los problemas que plantea el complejo mundo industrial de nuestros días y de la misma manera no ha de haber fronteras en las atribuciones y en las funciones de quien deba resolverlos.

Considerando que el diseño industrial puede ser la función que actúe entre las diferentes funciones involucradas en el proceso de creación de productos, para que realmente se produzca una sinergia alguien ha de orquestar este proceso. Ésta es la misión de la gestión del diseño: crear la relación correcta entre el diseño y las otras áreas de la organización.

La función principal de la gestión del diseño ha de ser formalizar un proceso a menudo considerado por su creatividad como alguna cosa más informal, menos estructurada. El proceso de diseño ha de ser una cosa programada que permita simultáneamente la interacción con otras áreas de la empresa.

El responsable de la gestión de diseño ha de hacer que la actividad del diseño esté presente en todas las funciones de la empresa, desde la planificación estratégica hasta los departamentos de marketing, operaciones, ingeniería e investigación y desarrollo. La gestión del diseño es la implantación del diseño como un programa formal de actividades dentro de la organización, comunicando la importancia del diseño en los objetivos corporativos a largo plazo y coordinando los recursos de diseño a todos los niveles de la actividad corporativa para conseguir los objetivos de la corporación.

Esta definición de gestión del diseño implicará que ésta incluya la gestión de los elementos visuales de la empresa, es decir, la gestión de la formalización de los productos, de la comunicación, de los espacios visuales de la empresa, incluida la arquitectura y diseño interior y también, en algunos aspectos formales, del personal.

En una pequeña y mediana empresa esta responsabilidad debe recaer en la dirección general aunque se apoye en consultores externos.


Año 2006

 

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