“Un gran diseño no venderá un mal producto, pero permitirá a un gran producto alcanzar su máximo potencial.”
Thomas J. Watson Jr., presidente de IBM 1952–1971
Diez consejos

Lavernia, Cienfuegos y asociados
texto publicado en “El valor del Diseño” editado por ADCV



En muchas ocasiones el éxito de un trabajo de diseño depende de cómo se haya dirigido y controlado.

Hacer un adecuado seguimiento del desarrollo del proyecto minimiza el riesgo de equívocos y es, sin duda, una manera de evitar gastos innecesarios.

Hay que decir ante todo que deben darse dos condiciones básicas para que el diseño funcione: el compromiso de la dirección con el proyecto y la adecuación de la estrategia empresarial con las estrategias de innovación. Si estas condiciones no se dan, no se moleste mucho en controlar el proyecto, sencillamente no lo ponga en marcha. Piense y analice antes si es diseño lo que su empresa necesita.

En caso positivo, he aquí una especie de decálogo que, sin ser exhaustivo, puede ayudar a ejercer un correcto control de cualquier proyecto.


1. Hable

Comunique lo que se pretende obtener. El porqué y el para qué. Antes de iniciar el proyecto, prepare un buen “briefing”, es decir, un listado de requerimientos e información adicional, para el equipo de diseño. En él debe incluirse todo lo relativo al Concepto de Producto.

La relación con los diseñadores debe ser fluida y sincera. Exija la confidencialidad que crea oportuna, pero no oculte información útil para el proyecto.


2. Controle y decida

La persona responsable de llevar la dirección y control del proyecto debe tener total capacidad de decisión. El proyecto requiere, en los estadios decisivos del proceso, tomas de decisión que van a influir de forma definitiva en el rumbo del trabajo y, por tanto, en el resultado final. Esto implica que la persona responsable por parte de la empresa de hacer el seguimiento y control del diseño sea la misma que debe dar el visto bueno de cada fase y la aprobación final o, en su defecto, que tenga capacidad de decisión suficiente como para aprobar o corregir el proyecto con la seguridad de que, una vez terminado, la dirección no alterará sus decisiones, porque esto significaría que se ha trabajado inútilmente sin la debida información y control por parte de la empresa, con un consecuente retraso o fracaso no achacable al equipo de diseño.


3. Juzgue

El diseño responde a los requerimientos del “briefing” y ese es el ámbito en que hay que juzgarlo, no en función de los gustos personales. Procure objetivar los criterios. Y mantenga una actitud abierta: admita sugerencias, estúdielas... Las mejores ideas pueden parecer disparates. No descarte ninguna propuesta sin analizarla y recuerde que lo convencional no genera aspectos diferenciales.


4. Escuche

Todas las opiniones son aceptables, pero no son buenas. Debe sopesarlas. No sobrevalore las opiniones de la gente de la empresa. La innovación no suele ser muy bien aceptada ni comprendida, sobre todo, por quienes habrán de hacer un esfuerzo adicional para la fabricación o la venta. Si consulta a sus comerciales o a su equipo de producción, discrimine las opiniones válidas de las dictadas por la comodidad o por la falta de visión.


5. Planifique

Según la complejidad del proyecto, acuerde con el equipo de diseño un calendario de reuniones en el que se fijen las diferentes fases de trabajo. A mayor complejidad, más reuniones, aunque los plazos de tiempo sean mayores. Junto al calendario debe convenirse un detalle de todo lo que se va a diseñar y presentar. Bocetos, planos, maquetas...


6. Esté seguro

No imagine el resultado final. Uno de los objetivos del proyecto es que todos sean capaces de hacerse una idea clara de cómo va a ser el producto final. No decida sobre malas presentaciones del trabajo. Exija que las maquetas sean lo más parecido que se pueda al resultado final. Cualquier buen equipo de diseño lo presentará así, pero si no lo tiene usted seguro, pregunte antes cómo le van a presentar el trabajo.

No se impaciente y quiera ver el proyecto a mitad. Estamos en una actividad en la que la forma es fundamental y puede ocurrir que esté tentado de rechazar un proyecto porque lo que le enseñan no está bien acabado, la presentación es mala. Hay que dar al equipo de diseño el tiempo necesario, y razonable, para que presenten debidamente el trabajo.


7. Compare y analice

Valore en cada reunión de seguimiento hasta qué punto el proyecto responde a los requerimientos del briefing y estudie con todo cuidado las propuestas novedosas o que entren en conflicto con él. Piense que un buen proyecto está más estudiado que un “briefing” y no es raro que en el proceso de trabajo los diseñadores detecten contradicciones o errores de concepto en los requerimientos establecidos a priori. Compare en todo momento lo que está obteniendo con los objetivos planteados.


8. Coordine

Cree un buen equipo de trabajo. Facilite el contacto entre el diseñador y su departamento de producción, o su departamento técnico. Puede haber dentro de la empresa cierta prevención o desconfianza ante la llegada de un diseñador externo (¿qué sabrá él de esto? ¿a mí qué me va a contar?...). Sin embargo los conocimientos de un equipo de diseño, la frescura que tiene en sus planteamientos como consecuencia de su alejamiento de los enfoques rutinarios del día a día, y el sentido común, que en muchas ocasiones es un arma revolucionaria, pueden constituir una gran aportación, un complemento ideal para el “know how” especializado de los responsables de fabricación. Asegúrese de que va a haber total colaboración y una buena actitud para admitir la innovación.


9. Prevea

A medida que avanza el proyecto vaya poniendo en marcha las tareas complementarias que van a hacer falta, no sólo para la fabricación, sino para el lanzamiento, la promoción o la distribución. Y si, una vez concluido el proyecto, descubre que hay que hacer alguna modificación, por pequeña que sea, llame a los diseñadores. No sólo es un derecho. Es una obligación. Recuerde que los autores son ellos.


10. Aprenda

Cuando el proyecto termine haga un análisis de cómo se ha desarrollado. No achaque toda la responsabilidad del éxito o el fracaso al diseño. Estudie qué aspectos han funcionado y cuáles no. Qué errores se han cometido, qué aciertos inesperados. Es importante aprovechar la experiencia e interiorizar en la empresa las técnicas o conceptos aportados por el diseño. Esta es la forma en que mejorará su capacidad de dirigir y controlar nuevos proyectos y un modo de obtener beneficios adicionales.


Año publicación: 2000

 

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