“Un gran diseño no venderá un mal producto, pero permitirá a un gran producto alcanzar su máximo potencial.”
Thomas J. Watson Jr., presidente de IBM 1952–1971
No empiece la casa por el tejado

Vicent Martínez - Presidente de AIDIMA y Director General de Puntmobles,S.L.


Hace un tiempo, un amigo emprendedor vino a verme, quería saber si le podía ayudar a buscar  diseñadores  para su nuevo proyecto de empresa.

Y le pregunté por el tipo de empresa que quería hacer, él me contestó, que le hablara de diseñadores, de cuales pensaba yo que podrían ayudarle, y yo le insistí en que me hablara del proyecto de empresa que tenia en primer lugar.

Por hacerlo más comprensible y para que entendiera que es lo que quería saber, le propuse un ejercicio de analogías. Podíamos pensar que él, iba a producir una película.

Para lo cual lógicamente deberíamos tener en primer lugar un guión, o lo que es lo mismo, una historia con identidad definida.

A partir de entonces sabríamos por tanto, si la narración seria una gran superproducción para masas de público, o una obra de arte y ensayo para minorías, una obra de autor, o una obra que recreara un mundo clásico, u otra que nos mostrara culturas exóticas, lujosas o futuristas.

Y si después de la primera obra, cuando continuáramos, conseguíamos mantener un criterio de unidad o coherencia, lograríamos mantener una personalidad de proyecto  prolongada en el tiempo, con lo que nuestro público objetivo nos reconocería más fácilmente.

Con el guión definido, ya podríamos avanzar y planificar. Entonces es cuando debíamos buscar a los actores/diseñadores.

Y estos actores/diseñadores, podrían ser consagrados o noveles, más brillantes o más técnicos, más especulativos o más conservadores. Pero lógicamente capaces de seguir un guión, esperando de ellos grandes dosis de interpretación y talento, para incorporarlo al devenir de la empresa.

Y de estos actores/diseñadores esperamos que interpreten historias a través de objetos.

Y que estos objetos nos despierten curiosidad o ilusión, que nos provoquen deseos, o nos resuelvan problemas, o nos indiquen el futuro o se adelanten a este.

Las historias o los objetos pueden explorar mundos extraños, adentrándose en estos mundos con recursos, inteligencia y humor.

El diseñador puede conseguir objetos bellos y funcionales que nos permitan una vida más agradable.

De este diseñador hombre/mujer comprometido con su tiempo, veremos que dialoga con todas las culturas y respeta la naturaleza y nos mostrara que sobre todo que es un ser creativo, que nos propone  proyectos y su plasmación. 

Productos en los que el usuario entiende su funcionamiento, interactúa con ellos y los acepta culturalmente.

Y el diseñador se ocupara de la imagen que proyectara la identidad de la empresa, de la personalización y señalización de los edificios corporativos, de las presentaciones, de los productos o de la comunicación que los visualiza.

Una empresa es un proyecto a largo plazo, (a diferencia de un negocio, que es una operación a corto). Pero buscar diseñadores sin tener una estrategia previa puede llegar a ser un fracaso.

En la gestión de los intangibles no existen ecuaciones que nos faciliten la gestión, pero  el diseño nos ayuda a conectar “realidad e imaginación.”


Mayo 2006

 

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