“Un gran diseño no venderá un mal producto, pero permitirá a un gran producto alcanzar su máximo potencial.”
Thomas J. Watson Jr., presidente de IBM 1952–1971

El diseño como medio

 

El diseño nació como una disciplina al servicio de la empresa y del usuario final y de hecho, tanto en el diseño industrial como en el gráfico, es un nexo de unión entre ambos.
Las principales áreas de contacto de la empresa con el mercado son las áreas de actividad del diseño.

 

No es una cuestión de belleza

 

El diseño no trata sólo los aspectos estéticos, se ocupa también de la funcionalidad del producto, de cómo va a ser usado, de cómo va a ser fabricado y con qué materiales, de su durabilidad, de los requisitos relacionados con el almacenamiento, el transporte, el montaje o el mantenimiento,… es decir, el diseño va desde el concepto de producto hasta el último aspecto de la relación del objeto con el usuario final.

 

Es una cuestión de negocio

 

El diseño puede ayudar a la empresa a lograr sus objetivos estratégicos aportando diferenciación, concepto de producto o servicio, coherencia y eficacia en la comunicación y en la imagen, espíritu innovador y puede, también, aportar una mirada no condicionada por el día a día, por los hábitos, las rutinas y los prejuicios que, inevitablemente, se generan en toda organización y que dificultan que desde dentro surjan ideas innovadoras. Diseñar es mirar de otro modo.