“Un gran diseño no venderá un mal producto, pero permitirá a un gran producto alcanzar su máximo potencial.”
Thomas J. Watson Jr., presidente de IBM 1952–1971
Una guía práctica para encontrar diseñador

Lavernia, Cienfuegos y asociados


Como ocurre con otros servicios profesionales que atañen a aspectos estratégicos de la empresa, contratar diseño no es fácil.

Esta guía práctica pretende ayudar a la empresa sin experiencia en diseño a dar correctamente los pasos necesarios para garantizar una buena elección.


1. Definir que necesitamos

Hay que acotar con claridad lo que necesitamos que el diseño solucione y aporte en la empresa. El diseño no hace milagros, debe estar al servicio de las estrategias y los objetivos de la empresa y engranarse con las demás áreas de la organización. Esto implica responder a la primera pregunta ¿por qué diseño? Es decir, qué análisis ha llevado a decidir que es necesario contar con los servicios de un diseñador. Y ahora, la segunda ¿para qué?. Qué queremos que haga: ¿un proyecto concreto? ¿buscamos una colaboración más continua? ¿una labor de asesoramiento? Y, ¿en qué materia? ¿Diseño de producto? ¿Diseño de imagen?.

En el apartado 1.2 CÓMO PUEDE EL DISEÑO AYUDAR A LA EMPRESA se explican las distintas disciplinas de diseño. Hay diseñadores o equipos de diseño que dominan varias disciplinas, pero lo frecuente es que se dediquen a diseño gráfico o a diseño industrial. La especialización va más allá y entre los diseñadores de producto los hay dedicados casi en exclusiva al mobiliario, o a la iluminación; del mismo modo que en gráfico los hay centrados en Identidad Corporativa o en Editorial, o en “Packaging”.


2. Dónde encontrarlos

En primer lugar en las Asociaciones profesionales. En este mismo apartado de IMPIVAdisseny, en "Recursos", hay enlaces a  directorios de diseñadores de la Comunidad Valenciana:

ADCV (Asociación de diseñadores). Sus miembros son diseñadores gráficos o industriales. 
CODICV Colegio Oficial de Diseñadores de Interior de la Comunidad Valenciana.

En "Enlaces" hay un listado de asociaciones profesionales nacionales e internacionales.


3. Conocerlos

Esa recopilación previa nos dará posiblemente un buen número de diseñadores de muy distintas características. Veteranos o noveles, especialistas o generalistas, grandes estudios o francotiradores, prestigiosos o todavía desconocidos,…

Es imposible establecer criterios de selección que garanticen el acierto porque hay aspectos que por su naturaleza no pueden valorarse de modo cuantificable: la calidad del trabajo (ponderada ¿en función de qué? ¿de su creatividad? ¿de su originalidad? ¿de su prestigio profesional?), los resultados estéticos, etc. Pero sí pueden determinarse algunos criterios que conviene tener en cuenta a la hora de elegir y a la vista del currículum de los posibles diseñadores:

La profesionalidad, evidenciada además de por los resultados, por la cartera de clientes, la entidad de los trabajos realizados y la experiencia.

La especialización temática y técnica. No sólo respecto a los campos genéricos de diseño industrial o gráfico (hay equipos de diseño que trabajan en ambos terrenos), sino respecto a especialización sectorial (muebles, máquina herramienta, iluminación, calzado, juguete) o a especialización técnica desarrollada a lo largo de toda una trayectoria profesional (plástico, electrónica, cerámica...).

No debe olvidarse que, a veces, la no especialización puede resultar beneficiosa ya que posibilita una mirada más fresca y desinhibida de los problemas de diseño a resolver y puede generar aportaciones más originales e innovadoras.

La compatibilidad estilística. Todo profesional tiene una manera de hacer las cosas. En el mundo del diseño hay profesionales con un estilo formal muy marcado y otros más camaleónicos, capaces de adaptarse a estilos distintos, aunque siempre con un sello propio, reconocible para un buen conocedor, pero inadvertido para el gran público.

Es importantísimo que el estilo que el diseñador manifiesta en sus obras no esté en contradicción con el estilo de la empresa o el que se haya definido (aunque sea a grandes rasgos y con criterios tan genéricos como clásico, de vanguardia, rústico, tecnológico,...) para el producto a diseñar.

La capacidad y disponibilidad del equipo de diseño. Sus recursos técnicos y humanos deben ser los necesarios para llevar a cabo el encargo y dependerá de la entidad del mismo que se requieran más o menos medios. Hay muchos buenos diseñadores que trabajan prácticamente solos y grandes estudios en los que nunca podemos encontrar al diseñador por cuyo nombre y trayectoria profesional hemos seleccionado.

El precio, que no debe ser determinante. Recuerde que el precio lo pone el mercado y no lo hace caprichosamente. Unos honorarios altos suelen corresponder a un trabajo más riguroso, más completo y de mayor calidad. Deben ponderarse las expectativas reales respecto al encargo y decidir según ello la mejor relación calidad-precio.

En el caso de diseñadores noveles, está claro que no podrá contarse con tanta información. Aquí no se puede valorar ni la cartera de clientes, ni la experiencia, ni los recursos. Habrá que valorar otros aspectos: una visión más fresca e innovadora, una creatividad más desinhibida, la posibilidad de obtener grandes resultados con precios menores, el entusiasmo y la entrega de quien empieza...

Es importante tener criterio para saber valorar las capacidades del diseñador novel a partir de su book de primeros trabajos y de proyectos de escuela. Sin duda una elección más arriesgada, pero más barata y, si sale bien, con un enorme futuro.

Ahora llega el momento de conocerlos. Llámelos y concierte una cita. Quizá en sus estudios, ver dónde y en qué condiciones trabajan puede darle una información adicional interesante. Lleve a la entrevista información sobre su empresa y un montón de preguntas: ¿Cuál es su método de trabajo? ¿Quiénes son sus clientes? De los proyectos realizados puede haber alguno que tenga algún punto de conexión con el que le encargaría ¿puede explicar cómo lo enfocaron, cómo lo hicieron, qué resultados obtuvieron? El diseñador ¿comprende el mundo de la empresa? En caso de hablar con un equipo de diseño ¿quién se encargaría de Proyecto? ¿Cómo sería el proceso de trabajo? ¿Cuál es su disponibilidad? Es decir, llegado el caso ¿cuándo comenzarían a trabajar?.

En definitiva, se trata de sentir que el proyecto va a estar en buenas manos, que el diseñador le inspira confianza, le gusta. Eso es suficiente. Si está a gusto y se siente seguro con él ¡adelante!.


4. Un presupuesto y un plan de trabajo

Las entrevistas habrán aclarado un poco el panorama. Ahora quizás haya podido limitar la elección a dos o tres alternativas. Es el momento de hablar de honorarios. Elabore el “briefing” (ver apartado 2.4 “BRIEFING” Y PLAN DE DISEÑO) y pídales un presupuesto y un plan de trabajo, en el que detallen las fases del proyecto, los plazos, la forma de pago, etc..
No olvide que una de las claves del éxito del diseño reside en hacer bien el encargo.


5. Elija y confíe

Su empresa ya tiene todos los datos.
Ahora sólo queda elegir a uno. Si todos los pasos anteriores han sido bien dados, puede estar seguro de hacer una buena elección. Ponga su confianza en el diseñador seleccionado y piense que a partir de ahora forman un equipo. Apóyele y exíjale. No se trata de que pase un examen, se trata de que entre todos, diseñadores y empresa, consigan cumplir los objetivos propuestos. Ese debe ser el resultado de un buen proyecto.


Año 2006

 

Imprimir PDF