“El error más tonto es ver el diseño como algo que se hace al final del proceso para poner orden al desorden, en oposición a entenderlo como una cuestión de partida y parte de todo.”
Tom Peters, economista y escritor

Cada diseñador tiene su propia manera de trabajar, de llevar un proyecto. Pero cualquiera que sea el método, incluso cuando no lo hay, todo trabajo creativo tiene tres fases: información, análisis y síntesis. A las que se puede añadir una cuarta: la evaluación del resultado final.

 

Información. Durante esta fase, la intervención del cliente es fundamental; debe dar todos los datos pertinentes y facilitar el contacto de los diseñadores con las distintas áreas de la empresa involucradas en el proyecto.


Análisis. En la fase de análisis es cuando suelen plantearse las dudas y las contradicciones, aparentes o no, del BRIEFING. Es bueno que haya cuantas reuniones sean necesarias para discutirlas y aclararlas. La empresa debe adoptar una actitud abierta y dialogante para no coartar enfoques insólitos e inesperados, que son en muchos casos el germen de diseños realmente innovadores.


Síntesis. Es en esta fase en la que el diseñador está más solo. A partir de la información y del análisis es necesario dar un salto creativo, es decir sintetizar todo ello en una propuesta que tiene mucho de visión y de entrega personal.


Evaluación. Ha llegado el momento de valorar el resultado. Los gustos personales deben quedar a un lado. Hay que objetivar el juicio. Para ello contamos con los objetivos y requerimientos recogidos en el BRIEFING.

 

objetivo

Definir el producto final generando los documentos necesarios (memoria, planos, dibujos, maquetas, prototipos, etc.) para que pueda ser valorado y posteriormente fabricado.