“El error más tonto es ver el diseño como algo que se hace al final del proceso para poner orden al desorden, en oposición a entenderlo como una cuestión de partida y parte de todo.”
Tom Peters, economista y escritor

El nombre. Hay productos o servicios que funcionan como marca y necesitan un nombre, por ejemplo una fragancia, una bebida, un restaurante. El nombre juega un papel decisivo en la comunicación de la marca. Es, entre otras cosas, su identidad sonora y escrita. Debe trasmitir los mismos valores que el objeto representado y ser coherente con él para facilitar el posicionamiento deseado en la mente de los consumidores.La búsqueda y elección del nombre es una tarea complicada que tiene dos fases, una creativa y otra normativa. Es imprescindible el dominio del lenguaje, y a veces en varios idiomas, el conocimiento de los mecanismos por los que se produce la comunicación, el uso de métodos de exploración y de técnicas creativas y, por último, saber qué pasos seguir para el procedimiento del registro y qué aspectos legales deben tenerse en cuenta. Hay estudios de diseño que pueden dar también este servicio o subcontratarlo a empresas especializadas en esta disciplina llamada “Naming”.

 

Las patentes. Independientemente del nombre, es conveniente, una vez concluido el Proyecto, pensar en patentar el nuevo producto. La protección del diseño es una responsabilidad elemental de la empresa, y en su defecto del diseñador, que debe abordarse lo antes posible, ya que los procesos de registro llevan tiempo.

 

objetivo

Dar al nombre del producto o servicio la importancia que merece y proteger marcas o diseños industriales adecuadamente y con suficiente antelación. (ver también sección PROTECCIÓN DEL DISEÑO)