“El error más tonto es ver el diseño como algo que se hace al final del proceso para poner orden al desorden, en oposición a entenderlo como una cuestión de partida y parte de todo.”
Tom Peters, economista y escritor
Cómo analizar la viabilidad de la idea

Jordi Montaña e Isa Moll
Cátedra ESADE de Gestión del diseño



Creemos sin lugar a dudas que el éxito de un producto está directamente relacionado con la calidad de las ideas de las que se ha partido, pero también de su cantidad. La probabilidad de que un producto que proceda de la primera idea que se ha tenido sea un producto exitoso es del uno por ciento.

La empresa ha de ser capaz de generar cientos de ideas. Recuerden, esto es prácticamente gratis, lo cual no quiere decir que no cueste. En otro momento nos referiremos a los métodos para generar ideas y de las características de la empresa creativa.

Pero cuando se tienen las ideas es necesario analizar su viabilidad para poder decidir cuáles de ellas van a entrar en un proceso más detallado de análisis y van a dar lugar al producto final a diseñar.

Un experto en nuevos productos, Robert G. Cooper, desarrolló un sistema para determinar las variables que podían ayudar a seleccionar las mejores ideas. Para ello estudió 200 nuevos productos en 102 empresas, de los cuales la mitad de ellos tuvieron éxito y la otra mitad fracasaron.

Los criterios que discriminaban éxito y fracaso y que nos pueden servir para analizar la viabilidad de una idea son los siguientes:

 

  • superioridad de la idea de producto: calidad prevista y que sea único, original
  • compatibilidad general entre los recursos del proyecto y de la empresa
  • necesidad en el mercado, tamaño y crecimiento previstos
  • ventaja del producto para el usuario final
  • novedad para la empresa (coeficiente de regresión negativo), es decir cuanto más nuevo para la empresa menos viable será
  • compatibilidad con los recursos tecnológicos
  • competitividad en el mercado (coeficiente de regresión negativo), cuanta más competencia peor
  • alcance del producto (lo que equivale a la posibilidad de estandarización para muchos clientes)

 

Con estos criterios se pueden puntuar las diferentes ideas y así evaluar las más interesantes. Las otras vale la pena guardarlas porque en otra situación pueden ser válidas. Los mercados cambian y las empresas también.

Año 2006

 

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