“El error más tonto es ver el diseño como algo que se hace al final del proceso para poner orden al desorden, en oposición a entenderlo como una cuestión de partida y parte de todo.”
Tom Peters, economista y escritor

Cuando el concepto de producto está claro hay que analizar si es viable para la empresa y en qué condiciones. Es necesario valorar las capacidades de todas las áreas de la organización para contribuir al desarrollo del nuevo producto o servicio: económico-financiera (recursos disponibles), producción (sistemas de fabricación, utillaje, moldes, proveedores externos, materiales,…) red comercial (precio, puntos de venta, promoción y publicidad,…) logística (almacenamiento y transporte) y, por último, si no se ha hecho antes, el diseño: ¿quién va a ocuparse de definir con todo detalle cómo va a ser el producto? Es decir ¿quién lo va a diseñar?.

Conviene analizar qué tipo de diseño se requiere (más técnico, más creativo, más arriesgado, más convencional,…) y pensar en el tipo de diseñador o equipo de diseño que necesitamos.

 

objetivo

Asegurarse de que la producción y el lanzamiento de la nueva idea es perfectamente viable.

Poner en marcha los mecanismos necesarios para que el proyecto se desarrolle.

Marcar unos plazos y decidir los responsables de las diferentes tareas. Entre ellas la elaboración del BRIEFING y del PLAN DE DISEÑO.